miércoles, 29 de abril de 2009

A Nápoles con ESN, parte III y final

El sábado amaneció con el sol en lo alto, un día perfecto para nuestra visita a Capri. El bus nos llevó al puerto de Nápoles para coger el barco para la isla de Capri. Era la primera vez que viajaba en barco de este modo, pues lo más que había hecho era una lancha por costa o un bote con remos. Además probé la experiencia de expulsar mis desechos, dejando un olorcillo que junto al vaivén del barco casi mata a más de uno. O eso dicen, que tal vez la culpa no fuese mía.
En Capri cogimos un funicular que nos llevara del puerto al interior y comenzamos nuestro tour a pie por la isla. Una isla muy bonita por cierto, con unos paisajes espectaculares. Fragolino fue haciendo amigos y todos fuimos agotando nuestras fuerzas, pues la marcha era cansada y más después de la noche anterior. Al mediodía llegamos a donde supuestamente ibamos a darnos el bañito, pero resulta que la "playa" había sido privatizada y no podíamos bañarnos ahí a no ser que pagáramos la friolera de 17€. Cabe señalar que en Italia la mayoría de las playas son privadas teniendo que pagar para poder entrar. Capitalistas de mierda. En ese momento se planteraon dos alternativas: o ir andando a una playa pública o coger una lancha por 5€ que nos llevara hasta ella. La opción elegida por mayoría aplastante fue la segunda (yo, agarrado, aguerrido y con ganas de bajar un poco de barriga voté por la primera). La verdad es que el viaje en lancha no estuvo mal.
En la playita comimos y la gente se bañó. Yo había olvidado el bañador, así que simplemente mojé los pies. La playa era de piedrecitas como las de río, lo que hacía jodido el andar sin calzado por ella. Aun así, casi que lo prefiero a la arena. Odio la arena. Y el Mediterráneo también, que es más soso que un mudo sin brazos. Bueno, sal tiene más que el Atlántico, pero me refiero a que figuradamente es muy soso, sin olas ni ná.
Tras unas horitas junto al mar tocó volver a Nápoles inviertiendo el proceso, pero cambiando la parte en lancha y a pie por un autobus.
A la noche cenamos en el albergue e hicimos un segundo botellón con cerveza y limoncello proveído por la organización de la ESN. Mucha gente se quedó durmiendo o se fue prontito, pero lo pasamos muy bien aun así. De esos días que me gustan, charlando tranquilamente sobre cosas interesantes y enriquecedoras. Pero lo mejor de la noche llegó antes de irnos a dormir, cuando comenzó la explosión de risas en el rellano de nuestro piso. ¿De qué nos reíamos? De todo y de nada. Ya se sabe cómo es la risa. Uno se ríe por algo y se lo contagia a los demás.
El día siguiente fue el de la partida, retorno a casa con escala en Caserta, donde vimos el palacio real borbónico y sus jardines, muy bonito y enorme todo ello, sobre todo la zona alta del parque, a donde subimos con un autobus por 1€ ida y vuelta.A eso de las 14:30 salimos de Caserta rumbo a Bolonia en un viajcito mas entretenido que a la ida, con tres paraditas y dos películas, Sin City y Cuestión de pelotas.
A la noche llegamos a Bolonia finalizando el viaje... o bueno, casi, ya que quedaría el epílogo de la noche siguiente, en el que ESN nos invitó a un aperitivo en el que llevamos todos una selección de nuestras fotos (bueno, algunos hicieron una nula
selección y metieron la tarjeta entera) para visualizarlas e intercambiarlas.

lunes, 27 de abril de 2009

A Nápoles con ESN, parte II

Como mencioné en mi anterior entrada, el autobús salió a las 00:30 (bueno, un poquito más tarde, como siempre) rumbo a Nápoles, donde, tras un largo viaje con un par de paraditas para miccionar y desayunar, llegamos a eso de las 9:30. Entre los 51 erasmus que ibamos al viaje había una gran parte de caras más o menos conocidas y otra gran parte de gente que ni isquiera había visto. El viaje transcurrió sin ningún percance, casi todos durmiendo y yo estudiando un poquillo para el examen de este miércoles, ya que soy casi incapaz de dormir en el bus, y si lo hago, acabo con un dolor de cuello impresionante. Aun así, hubo un par de momentos en que Morfeo vino a visitarme.
Llegados a Nápoles pudimos ir contemplando desde el bus la arquitectura típica napolitana de las afueras (los famosos suburbios de delincuencia, vamos) mientras que a medida que nos acercábamos al centro la cosa iba mejorando, auqnue sin dejar de ser una ciudad sucia. De Nápoles, uno se da cuenta que, como decía el gran Armando Besga (bueno, realmente es un dicho popular) unos cardan la lana y otros llevan la fama, ya que Catania creo que supera con creces todo aquello que te pudieses encontrar en Nápoles. Catania es el Joker; Nápoles, Dos Caras.
Al llegar dejamos todas las maletas en un almacén del albergue y comenzamos nuestro tour por la ciudad haciendo el paseo por la costa hasta llegar al castillo del Huevo. Por el camino paramos también a ver a pescadores que vendían pescado vivo y a una pareja que se lo estaba pasando muy bien y les felicitamos con un aplauso.
Después de ver el castillo, fuimos a la plaza del plebiscito, donde comimos. La mayor parte del grupo nos quedamos allí sentados en círculo y se acercaron entonces un ejército de vendedores ambulantes que pusieron sus puestos alrededor nuestro, a la vez que uno de ellos vino con un tambor que vendía y se puso a tocar, cantar y bailar.Tras la comida y el descanso al solete, dimos una vuelta y cogimos el funicular para subir a un monasterio. Poco a poco el cielo se iba nublando y fueron cayendo las primeras gotas hasta que, estando en el claustro del monasterio comenzó a caer un chaparrón de los buenos.

Como con la que estaba cayendo no podíamos hacer mucho más, volvimos al albergue antes de tiempo. Bueno, hubiese sido antes de tiempo si no fuese porque un pequeño grupo cogimos el bus en dirección contraria a la debida sin saberlo y entre ello y el monumental atasco formado en el centro de la ciudad tardamos casi dos horas en llegar. Lo peor de todo fue que encima, yo y otras dos chicas, una americana y una alemana, nos pasamos de paraday por poco no la liamos aún más gorda. Por fortuna, llegamos sin tardar mucho más, recibiéndonos Andrea (presidente de ESN Bolonia) con un "Aleluya".
Con no mucho tiempo para instalarme y ducharme salimos de nuevo para cenar pizza napolitana, deliciosa e inigualable. Si la pizza italiana en general le da mil vueltas a cualquier otra que puedas probar, la napolitana en concreto supera a la del resto de Italia.
Después de cenar, vuelta al albergue y a descansar para el día siguiente, con visita al Vesuvio y a Pompeya.
El Vesuvio fue entretenido e interesante, aprendiendo un poquito más sobre volcanes y catástrofes naturales, aunque algo ya sabíamos gracias a nuestro geólogo Luis Adrián, que además había estado en este mismo viaje en Octubre. También fue una buena ocasión para hacer un poco de sano ejercicio subiendo al cráter, que nunca viene mal. También en cierto punto del cráter nos pusimos a gritar al unísono para comprobar el eco.Pompeya, por otro lado, fue impresionante, lo mejor del viaje y casi de lo mejor de lo visto en Italia. Una pena que por tiempo no pudiésemos ver todo (se necesitan unas 6 horas según el folleto) y solo visitáramos los lugares mas reseñables. La visita guiada hizo que además uno se transportase mejor a la antigüedad clásica. Destacar el lupanar, el foro y la basílica.Antes de volver al albergue, pasamos por un supermercado a comprar bebida y comida para los días siguientes, y una vez allí nos preparamos y cenamos para luego comenzar un botellón donde nos lo pasamos todos genial excepto mis dedos, dañados por aporrear la guitarra. Con la vista nublada y el cansancio encima llegó la hora de irse a dormir y esperar el nuevo día. Pero eso ya será otra entrada.

miércoles, 22 de abril de 2009

A Nápoles con ESN

Mañana (bueno, prácticamente esta noche) comenzamos una nueva aventura, esta vez a Nápoles y sus alrededores, pero esta vez además tiene la particularidad de no se run viaje autoorganizado, si no que vamos con la ESN (Erasmus Students Network), una d elas asociaciones erasmus presentes en Bolonia. Además de fiestas, actividades deportiva sy otros eventos, organiza algunos viajes por la geografía italiana, siendo éste el más destacado. Tanto, que casi todos estuvimos al acecho para poder pillar plaza, y es que, por 150€ tenemos ésto, que no está nada mal:
- Jueves 23: Salida del bus a las 00:30 desde la puerta San Donato de Bolonia y llegada en torno a las 9:00 a Nápoles. Registro en el hostal y visita de la ciudad. A las 21:30 cena de pizza tradicional napolitana.
- Viernes 24: Visita guiada a la mañana al Vesuvio y a la tarde visita guiada a Pompeya.
- Sábado 25: Visita a la isla de Capri y entrada en la Villa Jovis (villa romana). Por la noche, fiesta con sangría, limoncello etc...
- Domingo 26: Visita a Caserta y vuelta para Bolonia para llegar a la noche.
Por lo tanto, ahí estuvimos preparados hace un mes esperando a que llegara el correo para apuntarse lo más rápido posible. Yo pillé plaza de milagro, ya que de los 51 puestos, fui, justamente, el 51, aunque posteriormente al darse de baja gente han podido entrar algunos más. Si es que en 3 minutos se agotaron todos los puestos disponibles, quedando un resultado que en su momento fue muy bien analizado por Alberto:

La primera persona se ha inscrito a las 13:33:14 y el correo ha salido del ordenador de la ESN a las 13:34:57. ¿Alguien tiene un deLorean y 1,22 Gigavatios?
Entre Mireia y Joseba han pasado un minuto y diez segundos, y pese a haber escrito "Llegó, llegó!" y haber puesto el enlace antes de haber contestado el formulario, lo he enviado seis segundos antes que Joseba.
Personas que han contestado de 13:30 a 14:00 -> 142
Personas que han contestado de 14:00 a 17:00 -> 23
Número de hombres: 19
Número de mujeres: 32
¡Joseba se frota las manos!
Número de españoles: 38
Número de extranjeros: 13
Número de Italianos: 0
¡Alberto se frota las manos!
Premio al apellido más tomatero: María José Solís Solís
Premio al apellido que más se parece a una enfermedad: Nicole Scripsema
Y por último, premio al personaje "soy idiota y no sé distinguir entre ciudad y país" ex aqueo a Fernando García por Santander y Estefanía Aguilar por Granada (y no me toqueis las pelotas que llamándose así ni de coña es caribeña).


Dicho todo esto, retomo mi tarea de preparar la mochila y los sandwiches para el viaje. Y también la pipa por si las moscas, que Nápoles es igual o peor que Sicilia. Menos mal que no tenemos que conducir.

martes, 21 de abril de 2009

Despedidas

Todo tiene un final, para algunos más pronto y para otros más tarde. La muerte a algunos les llega en su más tierna infancia y otros cuando son viejunos y llenos de achaques. Lo mismo pasa en el erasmus, que unos van dejando Bolonia para volver a casa. Si la mayor oleada fue en Febrero, cuando terminó el primer semestre, poco a poco vas sabiendo de gente que va yéndose en los meses sucesivos. Es el caso de Arnau, que ha terminado ya las prácticas y este miércoles parte a casa. Por ello ayer organizó una cena para despedirse de la gente, aunque más bien es un hasta luego, pues piensa volver algún fin de semana en Mayo o Junio y en España tendremos seguramente la oportunidad de reencontrarnos. Es lo que diferencia al Erasmus de la muerte: no es un adiós, si no un "hasta pronto" (salvo aquellos que crean en un mas allá).
No es la primera vez que toca despedirse de alguien cercano aquí. Arié, Daniela y Natalia por ejemplo tuvieron que volver a Chile a finales de Febrero, o Fernando a Brasil en Marzo, con el agravante de tener un océano entero de por medio. Y también tocará despedir a otros antes de terminar la aventura, como Miguel, que parte a principios de Mayo, pero que asegura que volverá un tiempo en Junio.
Y todas estas despedidas siempre hacen pensar en que un día también nosotros deberemos hacer nuestras maletas y dejar Bolonia. Y, lo peor de todo, es que cada vez queda menos tiempo. Esta idea te deprime un poco, pero por otro lado no es tan mala. Hay que afrontarla y darse cuenta de que el tiempo que queda hay que vivirlo y disfrutarlo al máximo hasta el último segundo.
Carpe diem.

lunes, 20 de abril de 2009

Francesco me toca las pelotas

Como muchos sabréis ya, Francesco es mi compañero de piso italiano. Dicen que la convivencia a veces desgasta las relaciones, pero en este caso ni siquiera podríamos achacárselo a eso, ya que las cuatro veces contadas que hablamos durante la semana no podrían calificarse como "convivencia". El caso es que este personaje cada vez me cae peor, por pequeñas razones amontonadas una sobre otra:
- Todo debe estar en orden, el freadero recogido, no puedes dejar la limpieza para un día más tarde si tienes algun problema... te vendrá con mala cara reprochándotelo, pero, ahí está el tema, él también deja sus cosas del desayuno a las mañanas en el fregadero cuando tiene prisa o se pasa de fecha en la limpieza. Aún recordamos Cagdas y yo, cuando éste aún vivía con nosotros, la monumental bronca que le hechó al volver de Verona por dejar un día platos sin fregar... ¡cuidado, que había que tenido que limpiarse uno para poder comer!
- Me sigue hablando en inglés, a pesar de haberle repetido varias veces que prefiero hablar en italiano para practicar. Pero parece no entrarle en la cabeza. De este modo, nuestras conversaciones son d elos más cómicas: el habllando en inglés y yo en italiano, para ver si se da por fin cuenta. Pero no. Erre que erre con el inglés. Que además va con aires de que sabe mucho y realmente no habla demasiado bien que digamos. Y escribir notas peor: "Wensday", "Eri went here", "chained for a best world"...
- Ahora parece estar menos tiquismiquis, pero antes se quejaba por la música de Cagdas o el ruido cuando venía alguien a la cocina y él estaba en el cuarto. Pero claro, su novia puede gritar cuando follan de tal manera que se entere toda la residencia.
- Su novia es una repelente. No sólo porque grite como una descosida cuando folla, si no porque su voz de pito-ñoña-tontita es un poco insoportable. Cuando dice "Ciao" parece un gatito maullando. Y es tan torpe que ya me ha roto un par de cosillas por acidente.
- Le escandaliza o le da asco cualquier cosa: que lleves la cara pintada en carnavales, que cortes el pelo a alguien, que haga calor y estés sin camiseta por casa...
- Lo suyo es suyo y de nadie más. No uses un plato o algo que es suyo y te vea, que te pone mala cara. A mi personalmente me da igual que usen algo mio si yo no lo estoy utilizando en ese momento, pero parece que a el no. Lo más gracioso es que tiene algunos utensilios de buena calidad guardados en su habitación para que nadie las toque.
Bueno, pensándolo bien, tampoco parece que sea para tanto. Y no lo es. Pero a veces toca la moral. A Cagdas ya se la tocó bastante. A mi, como me la resbala un poco más, me da un poco igual. Además, gente tiene peores compañeros. O si no que hable el señor Alberto y nos cuente su experiencia. Eso si que es convivecia y lo demás son tonterías.

domingo, 19 de abril de 2009

Dos días en Génova

Sin parar tranquilo, ni siquiera para el gran deber de estudiar, ya que pronto toca un nuevo examen, nos hemos pasado este fin de semana por Génova. Como es de estas ciudades, por así decirlo, a media distancia (entre 3 horas y media y 4 de viaje) y hay bastante que ver, decidimos reservar en albergue como otras tantas veces, alojándonos en uno que estaba bastante a tomar por culo del centro, sobre todo teniendo en cuenta que se situaba en una colina y la subida era todo curvas. Esol si, desde allí había unas vistas maravillosas y no era caro (16'50€, aunque no incluía desayuno). Y el punto económico ha sido lo mejor del viaje, ya que ni a la ida ni a la vuelta hemos pagado billete de tren, primero por los dos transbordos que tuvimos que hacer y lo segundo porque estaba el tren tan abarrotado que el revisor no podía ni pasar; y porque hemos pillado, de casualidad, la semana de la cultura en Génova, resultando así unos cuantos museos y sitios a visitar gratuitos. De este modo, el sábado lo dedicamos a pasear y ver la ciudad, de la que yo destacaría no el puerto, que es lo más conocido, si no un parque que hay en torno al museo de arte oriental, que me entusiasmó. Y hoy domingo hemos visitado el Palacio real de los Saboya, con visita guiada gratuita y todo, los jardines de otro palacio y el museo marítimo. Y para llenar el estómago, hemos tirado de kebabs, la mejor solución calidad-precio económico (y quien me hable ahora del Mierdonald's lo mato). Nos planteamos hacer aperitivo como recomendaba la mini-guía que nos dieron en el albergue, pero nos percatamos antes de tiempo de que no eran como en Bolonia, una suerte de buffet libre donde puedes saciar con creces tu apetito, si no que consistía en, con la bebida, un par de tapas por así decirlo.
Y poco más que decir sobre esta ciudad, agradable, simpática y de buen ver, así como la multitud de señoras que ejercen un digno oficio cerca de los muelles de la misma.

PD: Ya subiré fotos, que yo no llevé la cámara

jueves, 16 de abril de 2009

Pañuelos, flores y artilugios sin fronteras

Llevaba tiempo queriendo escribir esta entrada, y es que el tema que nos atañe es de mis rasgos favoritos de Bolonia. Vale, realmente ésto te lo encuentras en casi cualquier ciudad globalizada del mundo occidental, pero bueno, merece la pena hablar de ello.
Los primeros a mencionar son los negros que venden pañuelos, calcetienes, mecheros u otros objetos, y son tal vez los más característicos, pues en pocos sitios los he visto actuar de tal modo como aquí lo hacen. Básicamente, vas caminando por la calle (via Zamboni la mayor parte de las veces) y te vienen de colegueo, saludando como si te conociese de toda la vida con un "ey amico!". Como le hagas el mínimo caso para decirle "no, gracias" (o mas bien "no, grazie") te comenzarán a dar la chapa y a pedir que le compres algo para al menos tomarse un café. Si pasas olímpicamente de ellos no suelen seguirte, pero hay algunos que si. Por lo tanto, el mejor método para librarse de ellos es seguirles el rollo pero a lo bestia. Es mi método. Y nunca falla. Y vaya que si no falla. Cuando me vienen saludando yo les digo (lo pongo como sería en castellano) "hombre, cuánto tiempo; ¿qué tal te va? vaya, tengo que ir a clase, luego te llamo y vamos a tomar algo, ¿vale?". Con esta estrategia, ellos se quedan callados, alucinando. Les dejas K.O. Sin embargo, si te aburres, quieres pasar un rato divertido o simplemente quieres tocar tu también los cojones, puedes seguirles el rollo tomándoles el pelo. Hay dos métodos para ello: uno mío y otro de Dani. El mío se basa en hacer el gilipollas, dándole a entender que eres deficiente mental, sordomudo o lo que sea. El de Dani es si cabe más divertido y se basa en decir, por ejemplo, a uno que vende calcetines, que no necesita porque tiene piernas ortopédicas.
Los siguientes son los pakistaníes (o gentes de oriente medio generalmente) que venden flores, lo cual es muy común por tierras hispánicas. Eso si, aquí tienen mas glamour y las rosas son de verdad y no la mierda de flores de plástico que venden allí. A estos el mejor método es no hacerles ni caso, como si no existieran, pero, de nuevo, si quieres tocar los cojones, tenemos el método Dani: "no gracias, no comemos flores, sólo carne, pescado y verduras", al que se ha llegado a sumar una sarta de gritos en alemán inventado, muy usado además en los trenes para molestar a italianos que se lo merecen (es decir, el 99%).
El siguiente grupo es muy parecido al anterior, ya que son los típicos que te vienen vendiendo juguetitos y chorraditas con luces. A éstos es más difícil ahuyentarlos, ya que se empeñan en enseñarte cómo el monito baila o el lorito repite lo que dices. Pero un día encontraremos el método, seguro.
Un cuarto y podríamos decir que último gran grupo (hay otros, pero de menos peso) son los que te vienen con collares, anillos y otras baratijas de adorno. Éstos tienen un método muy curioso, y es que te vienen con unos elefantes o tortugas en miniatura y te los "regalan", diciéndote que es fiesta en su país y soltándote un rollo del que ni te enteras. Tras ésto, te tratan de vender cualquier cosa de las que llevan. Ante tu negativa, te piden la voluntad por el elefantito o tortuguita de turno, quitándotelo si no le das nada. ¿No era un regalo? No, era un gancho. Decir que mi padre le dió 1€ a uno y se llevó un elefante y una tortuga. Creo que le salió bastante bien la jugada.
Grandes personajes que, auqnue sean unos plastas, amenizan y dan un poco de alegría a los transehúntes. Gente que, aunque las pasen realmente putas, siempre tienen una sonrisa en la boca para ti. Porque tienen la esperanza de un futuro mejor. Y eso me llena de admiración. Aunque les tome el pelo. Creo que a más de uno le debo una propina. Alegrar el día con su presencia no tiene precio.
Y, como no podía ser de otra manera, le dedico la entrada al hindú de las flores de Barakaldo. Se le hecha de menos. Un gran tipo, del que tendría ríos de tinta para hablar. Pero ahora, baste con brindar en su honor.

martes, 14 de abril de 2009

Anfitrión, guía e intermediario

Estos días toca atender a la visita de mis padres, que, aprovechando las vacaciones de Semana Santa, han venido una semanita a verme y a conocer el loco entorno por el que me muevo. Lo primero que vieron no les agradó del todo, como yo ya esperaba, pues mi casa no es todo lo ordenada que ellos podrían desear. La culpa también es mía por no haber ordenado todo requetebien para cuando viniesen, pero las sorpresas mencionadas un par de entradas antes y el dormir fuera por incapacidad de volver a casa el día anterior también tienen gran parte de culpa. Moraleja: trata de antciparte a los acontecimientos, pero no planees con exactitud nada, que la ley de la vida es caótica.
A parte de que tiene que estar todo ordenado para las visitas, también hay que hacer de guía para ellos, enseñando, primero Bolonia y luego algunas otras ciudades italianas, comentando los usos y costumbres italianos, y recomendando probar las pocas cosas buenas en las que destacan: los helados, la pizza... Y, por supuesto, hacer de intermediario, mostrando a la vez cuánto de italiano uno ha aprendido en casi siete meses para que digan: "mira qué bien habla mi niño".
Pero las visitas son muy interesantes también porque siempre descubres cosas nuevas: he conocido de primera mano las autopistas del norte, diametralmente distintas a las sicilianas; he cruzado los apeninos y visto paisajes que no solemos ver en nuestros viajes en tren; las ciudades visitadas pueden mostrarte algun matiz o rincón nuevo o no visitado antes... Y el jueves tocará seguramente eso que más gusta de las visitas: ir a sitios que, teniendo al lado de casa, no vas hasta que se lo tienes que enseñar a alguien, en este caso algunos de los museos de Bolonia. Museos que, siendo gratis (una de las grandezas de Bolonia), no he pisado aún. Pero ya es hora. Aunque bueno, por ejemplo el Guggenheim en Bilbao lleva allí plantado 12 años y aún no me he digando a entrar...

PD: No me olvido de lo que el día de hoy representa... ¡no hay dos sin tres!

viernes, 10 de abril de 2009

Supervivencia en Sicilia, parte III: Gato por liebre

Nada más llegar al albergue de Palermo ya nos timaron por vez primera, ya que al no tener la tarjeta del alberguista (no nos la pedían en ningún sitio) no nos dejaban hacérnosla allí (supuestamente podíamos)y nos cobraron 3€ de más por noche. El recepcionista era un poco borde y tampoco nos quiso poner a todos en la misma habitación, teniendo que estar chicos y chicas separados. El albergue era un poco mierda: ni desayuno incluido, las habitaciones eran una especie de bungalows cutres, muy pequeñas, la ducha perdía agua por todos los laos... Al menos nos dejó las llaves de la verja para meter y sacar el coche cuando quisiéramos. Nos tocó compartir la habitación con un japonés, no muy hablador pero que parecía simpático.
Tras instalarnos, cogimos el coche y fuimos al centro, pillando un atasco monumental debido a la hora punta y en el que yo, que iba al volante, tuve otra vez que apañármelas para salir ilesos del caos vial. La búsqueda de aparcamiento fue también difícil, ya que tuvimos que irnos de un par de zonas donde había mala gente de esa que te cobra por aparcar o si no te ralla el coche. Después de aparcar dimos una vuelta y buscamos sitio para cenar. Durante la cena pasaron por nuestra mesa una infinidad de vendedores de juguetitos con luces y de flores, además de niños explotados por sus padres que pedían dinero; ya se sabe, los niños dan más penita y los padres se aprovechan de ellos. Al día siguiente a uno le dimos una naranja del postre y no la quiso el cabrón... ¿no tienes hambre? Después de cenar, otro paseillo y vuelta para casa a dormir.
Al día siguiente subimos a Monreale, dando una vuelta increíble ya que nos metimos por el camino más largo. Como era domingo de ramos pillamos en un pueblo una procesión, y en el propio Monreale la catedral estaba abarrotada de gente porque había misa. Monreale es un pueblo bastante bonito, bien conservado, se ve desde allí gran parte de Palermo y sobre todo la catedral muy interesante, con una mezcla de estilo árabe-normando y unos impresionantes mosaicos que nada tienen que envidiar a los bizantinos. Allí también explicamos a Cagdas un poquillo de qué se trataba la semana santa y lo que se estaba celebrando ese día.


Vista Monreale, bajamos de nuevo a Palermo y fuimos al Palacio de los Normandos, pero cerraba ya y a la tarde no abrían, por lo que no pudimos verlo. Pasamos por la catedral pero estaba cerrada, así que decidimos volver más tarde y dar una vuelta mientras buscábamos sitio para comer. Habíamos escuchado que Palermo era una ciudad muy española debido al dominio de la corona de Aragón, lo cual es bastante cierto: se diferencia bastante del resto de ciudades italianas además de que muchos edificios históricos tienen la impronta del arte hispánico, por ejemplo las cuatro fuentes de Felipe III, muy típicas del barroco español.
Después de comer fuimos a ver la costa, metiéndonos en un puerto lleno de yates de lujo. Aquí de nuevo una aventura protagonizada por Cagdas, ya que saltó a uno d elos yates y luego no podía volver. Le ayudamos a volver con una tabla que encontramos, pero él se clavó una astilla al cogerla. Preguntando por una farmacia a un señor, éste nos invitó a pasar a una fiesta privada del club marítimo (o sea, de mafiosos, que pinta tenían bastante además) y allí nos proporcionó un palillo y agua oxigenada para sacar la astilla y desinfectar. Nos ofreció también comida y bebida, a lo segundo de lo cual Cagadas aceptamos llevándonos un vasito de vino.
Otra vuelta por la tarde a la ciudad y a la noche en la cena, de nuevo fuimos timados: de un menú fijo de 10€ con bebida supuestamente incluida (preguntamos y nos aseguraron que si) pasamos a alrededor de un 50% de precio porque resultaba que nos cobraban la bebida y el cubierto. Hijos de puta.




La noche la pasamos charlando en las rocas junto al mar, algunos de nosotros hasta bien entrada la madrugada.
El lunes tocaba volver a Trapani y devolver el coche, cosa que hicimos a tiempo. Por Trapani no hicimos gran cosa, salvo pasear por la ciudad, típica de turismo costero. Nos informamos en la comida también de lo del terremoto del Abruzzo, con el que llevan dando la chapa toda la semana.
Al coger el bus para el aeropuerto nos intentaron timar otra vez: a Luis Adrián le devolvieron el cambio en una moneda de 500 liras, similar a la de 2€, pero al menos esta vez no consiguieron su objetivo. Alguna vez tenía que fallarles su timo a turistas.Y con la vuelta en avión, con una hora de retraso, y locuras incontables durante el vuelo, termina la aventura por tierras sicilianas sanos y salvos.

jueves, 9 de abril de 2009

Inquilino sorpresa

Hoy toca hacer un intermedio en el relato del viaje por Sicilia para hablar del nuevo compañero de piso, inesperado y jodiente, pues ahora me tocará cambierme de habitación, porque ésta no es la que me corresponde, y a compartir con Per estancia. El nuevo es un chico húngaro que estudia ingeniería eléctrica y ha venido para solo el tercer trimestre (las ingenierías en Italia dividen el curso en trimestres). Es bastante majo y agradable, aunque cueste un poco comunicarse con él porque habla en inglés con un acento raro y es tartamudo. Esta novedad me pilla bastante jodido, ya que el día que llegué de Sicilia me encontré con mi habitación desmontada y la mitad de las cosas en la habitación de Per porque había venido un equipo d elimpieza para preparar la habitación para los que supuestamente iban a venir a pasar una noche y al final ni vinieron parece ser. Me tocó ordenar todo de nuevo y aparece éste y me tengo que cambiar. Al menos me ha dado cuartel y me deja unos días en mi habitación, pues mis padres, que llegan mañana, tendrán que pasar unas de noches aquí.
Así que hoy recogiendo también todo y tratando de dejar la casa un poco menos cochambrosa de lo que suele estar para que, sobre todo mi señora madre, no se escandalice. Menos mal que hay vacaciones y puedo hacerlo con más tranquilidad.
Mañana continuaré con el último capítulo de la sicilianada. De momento, me voy a cenar a casa de Dani y de fiesta, si el cuerpo aguanta lo suficiente.

miércoles, 8 de abril de 2009

Supervivencia en Sicilia, parte II: Calma entre tempestades

Después de dejar Catania nos dirigimos a Siracusa, a una horita de distancia. Siracusa está dividida, por así decirlo, entre lo que se llama "Tierra Firme" y la isla de Ortigia, conectadas ambas partes por dos puentes. Siguiendo los consejos del recepcionista del albergue de Catania, aparcamos en Ortigia para verla esa tarde y al día siguiente ver los restos arqueológicos situados en tierra firme.
Al contrario que Catania, Siracusa es tranquila y con un aspecto más burgués, sobre todo la parte de Ortigia. El paseo de la costa es muy bonito, muy típico de ciudad mediterránea. Vimos por fuera el castillo, ya que no se podía entrar porque es actualmente cuartel de los Carabinieri, el duomo y un par de cosillas más.
Cuando entró el hambre fuimos a cenar y de fiesta, encontrándonos con que no hay nada de marcha en Siracusa, diciéndonos la gente al preguntar que todo está en Catania. Aun así, tampoco ibamos a aguantar mucho, y al no tener alojamiento para esa noche tuvimos que dormir en el coche. Costó dormirnos y cuando salió el sol yo prácticamente me desperté, extrañamente sin ningún dolor de cuello ni ná.
La mañana la dedicamos a ver los restos arqueológicos. La entrada costaba 4€ (gratis para estudiantes de Historia, pero como en la universidad de Deusto son tan listos que no ponen en la tarjeta ni siquiera la facultad, pues a apoquinar) y se podían ver el teatro griego, el anfiteatro romano, el palacio de Hierón II y unas grutas utilizadas como prisiones, destacando la llamada "Oreja de Dionisio".Tras ver todo, fuimos a un hipermercado a comprar comida y de ahí tiramos para Palermo. En el viaje paramos dos veces, una para comer y otra para repostar gasolina en un pueblo de la montaña para que nos saliera más barata.
Llegando a Palermo tocaba buscar el albergue, situado en las afueras. Yo de copiloto iba indicando a Luis Adrián dónde tenía que ir. Tras buscar afanadamente y no encontrar nada, paramos a preguntar. Aquí llega el momento de mi gran metida de pata: en las indicaciones estaba escrito "Ospedale Tiroccinio", es decir "Hospital Tiroccinio", como la salida que teníamos que haber cogido. Sin embargo, yo me empeciné en que eso era el albergue, y pregunté por cómo se llegaba al dichoso hospital. Cuando lelgamos allí y yo decía, "aquí es, aquí es", el resto, como imagináis, estaban desconcertados. Habíamos estado hora y pico dando vueltas en vano. Finalmente llegamos al albergue, situado junto a la costa. Empezaban de este modo nuestras aventuras en la capital siciliana.