miércoles, 25 de febrero de 2009

Un informático frente a Clío

¿Qué hace un estudiante de ingeniería informática estudiando Historia militar romana? Y lo que es peor... ¿qué hace estudiando una asignatura que encima es de lo que aquí llaman la licenciatura especialística sin haber estudiando antes nada de Historia? La respuesta: la necesidad de sacarse unos créditos de libre elección el siempre decir "no veo por qué no"... De este modo, propusimos Dani y yo a Alberto que se viniera a hacer con nosotros esta fantástica asignatura. Lo que yo no imaginaba del todo es que sin pensárselo dos veces viniera y encima ahora tuviese la intención de hacer el examen y todo... ¡si hasta se ha comprado el libro!
La verdad es que tampoco es una asignatura que sea demasiado complicada, aunque se necesite una importante base de historia romana. Además, Alberto está bastante entusiasmado y dice que se entretiene y se entera de muchísimo más que en sus otras asignaturas. Señores, ríndanse a la evidencia... la historia mola.
De todo ésto una d elas cosas más graciosas ha sido que hoy, el segundo día que venía a clase, han vendo ha hacernos el test de valoración de la asignatura, y él ha puesto en carreara "Ingenieríoa informática". ¿Qué pensarán al leer eso los encuestadores? Nunca lo sabremos. Lo que si podemos saber es la opinión de primera mano del protagonista de esta entrada. Así que, señor Albort, pásese por aquí y cuéntenos...

lunes, 23 de febrero de 2009

Violines de Cremona

Volviendo a la rutina de viajes dominicales, ayer fuimos rumbo a Cremona a hacer una visitilla a Stradivarius y sus violines. La idea en un principio era pasar la mañana en Cremona y después ir a Piacenza, pero debido a que cerraban un par de sitios a las 12:30 para abrir a las 14:30, nos quedamos en Cremona sin tiempo a visitar esta otra ciudad.
Y de Cremona qué decir. Una ciudad pequeña y sin demasiada cosa que ver, pero bonita como casi todas las ciudades italianas. La estación de tren estaba un poco alejada del centro histórico, así que hubo que caminar un buen rato. Lo primero que vimos fue lo típico, unas poquillas iglesias (a mi del empacho que tengo me parecen casi todas iguales por dentro) y después a la plaza mayor donde estaba el duomo (más de lo mismo), el baptisterio y la torre de la ciudad, la más alta de toda Italia y en la que hicimos un sanísimo ejercicio subiendo escaleras. También un par de anécdotas que contar, como un italiano que nos preguntó en castellano de dónde éramos y le dijimos que de Murcia (esto es una coña nuestra) y la novia resultaba ser de Cuenca (por lo que se daría cuenta de que no nos comíamos letras al hablar) o la del viejillo que nos empezó a preguntar el nombre de prendas de ropa interior en castellano.
Tras comer un helado, volvimos para Bolonia relativamente pronto, discutiendo por el camino sobre la moralidad impuesta por la sociedad y la superación de la misma. Si, muchas veces estos viajes sirven más para dialogar de cosas interesantes (o decir soberanas estupideces) que para la visita en sí.

viernes, 20 de febrero de 2009

Carnavales con Pupano

Recuperándome de ayer con un algo de costipado me pongo frente al portátil para mostrar lo que el frikismo es capaz de hacer en un día en el que puedes ir disfrazado sin que nadie te mire raro (aunque a eso ya esté acostumbrado cuando voy de tuno), pues no pudo ser elegido otro disfraz más horrendo que el de Pupano, que, para quienes no sepáis quién es, es éste:

La idea surgió como otra cualquiera, a lo que Alberto y yo nos dijimos ¿por qué no?, y así anduvimos en busca de pinturas, que junto a sombra de ojos prestada por Estefanía (agradecer su colaboracin el proceso de maquillaje) y un tip-ex pra pintar una camiseta en el caso de Alberto hicieron que la mierda de disfraz no pudiera ser peor. Pero lo mejor de todo son las impresiones de la gente al ver tal esperpento: mi compañero Francesco se quedó anodadado (aunque se queda siempre así frente a cualquier cosa que se salga de lo habitual en su monótona vida), la gente por la calle nos miraba raro e incluso un pakistaní de los que vende flores se rió de nosotros. Casi hasta que no estábamos llegando a la fiesta carnaval Erasmus de la Scuderia no vimos a nadie disfrazado, y dentro no es que hubiese mucha gente de guisa extraña, limitándose la mayoría a llevar unas simples máscaras. Pero lo peor de todo ha sido quitarse la mierda del maquillaje, que ha costado lo suyo.
Ahora, queda esperar a ver si tal vez otro día con más ambiente carnavalesco toque disfrazarse de nuevo, y aprovechando que nos sobró maquillaje para una legión, podríamos comprar tinte de pelo verde y...

video

martes, 17 de febrero de 2009

Por una mierda de rasguño

Toca contar hoy una pequeña anécdota acontecida esta tarde cuando iba a clase de Historia del arte chino montado en mi vehículo, que algunos llaman bicicleta (yo le llamo cosa con dos ruedas y pedales que anda de milagro), cuando un coche casi me atropella. ¿Cómo? Pues bien, yo iba efectivamente mal, por el carril izquierdo en vez de el derecho, ya que era un tramo cortito y luego tenía que girar a la izquierda. Pero por ese lado, en la única calle que cruza con ese tramo, salió un coche, que también tuvo culpa porque se pasó un STOP (aunque yo fuera mal, si hubiera parado como tenía que hacerlo no habría pasado lo que pasó) y yo frené y le esquivé. El tío bajó todo cabreado y borde del coche diciéndome que le había hecho un rasguño (menos de 5cm) y que había que mirar lo del seguro y que iba a llamar a la policía para ver qué hacía y tal. Así de exagerados son los italianos. Yo tenía prisa por llegar a clase, así que le dije con buena voluntad que le daba mi teléfono y datos y que ya nos pondríamos en contacto para ver qué hacíamos. Pero el gilipollas se puso borde y que no, que teníamos que esperar a que llegara la policía y me cogieran ellos los datos. Me inventé que mi prisa era debida a un examen, a lo que se puso más borde aún diciendo que él también tenía prisa por llegar a casa. Le di pues mientras un número de teléfono y una dirección (ambos falsos) y mi nombre y apellidos (éstos por desgracia tuvieron que ser verdaderos porque me pidió el carné) y me hizo firmar en una hoja del seguro, en la que hice una firma farragosa e initeligible, en nad aparecida a la mía, en la que ponía "Viva el generalísimo" (puestos a poner chorradas...). Le pregunté si ya podía irme, pero el hombrecillo (era bajito, delgado y con gafas gigantes) seguía en su actitud y no me quería dejar ir sin que viniera la policía. Traté de razonar con él pero no pude, así que al mínimo descuido cogí mi bici y me largué, tratándomelo él de impedir hasta que cogí velocidad y tuvo que soltarme. Tras estos avatares, queda contar que encima llegué bastante tarde a clase porque en la huida me metí por otro sitio y di una vuelta de espanto.
Vale, contada así, esta anécdota no tenga mucha gracia, pero yo me reí bastante después de que ésto sucediera. Además, puede servir de ejemplo para mostrar la cara hideputil de los italianos.
No me gusta generalizar, pero es que realmente hay muchos que son así de gilipollas. O si no, ¿cómo se explica que tengan a Berlusconi a la cabeza del gobierno?

domingo, 15 de febrero de 2009

Carnavales y mormones en Venecia

Ningún día podía ser mejor que el comienzo de carnavales para ir a la ciudad de los canales, la más bela que han visto mis ojos, hermosura superada quizás solo por el género femenino. Con la herida de San valentín ya olvidada mucho tiempo atrás, ni siquiera recordaba que ayer se celebraba esta farsa, y eso que estaba en la que tal vez fuese la "ciudad romántica" por excelencia. Pero ese aire romántico flota en su autencicidad en esta ciudad, una ciudad que te traslada a un pasado exótico (Venecia era en la Edad Media el punto donde convergían productos de todos los rincones del mundo entonces conocido) y cuasi mágico pro esa particularidad de los canales.
Pero tal vez debería empezar por el principio de este viaje, es decir, el trayecto en tren Bolonia-Venecia.
Pues bien, algunos decidimos hacer el viaje sin pagar, hartos de pagar billetes para nada. Y si aparecía el revisor, siempre quedaba la opción de echar patas, bajarte cuando el tren pare para subirte a otro vagón etc... Pero estos planes se fueron al garete nada más arrancar el tren, pues como no había sitio para sentarse, nos pusimos entre vagón y vagón y voilá, subió el revisor por ahí y nos pidió los billetes. Multa al canto, si señor, pero no demasiado dura, ya que fueron solo 5€ más que el coste del billete. Puesta la multa, fuimos todo el viaje resignados por haber pagado de más y encima para ir de pie como imbéciles. Como e primera clase había sitios libres, nos sentamos con toda nuestra cara, pero el mismo revisor nos echó de allí. Vuelta a estar de pie, pero con la salvedad de que conocimos a unos mormones estadounidenses que nos dieron panfletos de su secta y un número de teléfono al que podíamos llamar si queríamos solicitar que nos enviaran una copia del "Libro de Mormón" gratuitamente. Por supuesto, dicha copia será pedida, y no porque esté interesado en ingresar en esta patochada, si no porque puede ser interesante e irrisorio leerlo y, qué leches, estoy educado en la cultura de lo gratis.
Al llegar a Venecia a través del puente que une la península italiana con la isla veneciana y salir de la estación de trenes, uno se topa ya con todo el esplendor de la antigua república. Edificios medievales, renacentistas y posteriores, las góndolas y barcas atravesando los canales, el bullicio de la gente, ya no comerciantes como antaño, si no turistas de todo el mundo y, al ser carnaval, algún que otro grupo de personas disfrazadas. A través de calles estrechas uno camina por la ciudad con el casco medieval más grande del mundo, encontrándose a cada esquina con una tienda de máscaras de variados precios pero en general un timo. Y lo mismo ocurre con los restaurantes, siendo una ciudad muy cara debido a la afluencia de turistas, no se aprovechan ni nada estios hijos de mala madre (que no de puta, un oficio como otro cualquiera). De hecho, para comer fuimos a la maldita M donde no tenían euroahorro y nos clavaron 7,90 por el Mierdamenú. Nos arrepentiríamos a la tarde cuando nos encontraríamos un sitio con Kebabs a 3,80, aunque bastante más alejado del centro (el Mierdonald's estaba cerca de la Plaza San Marcos). Hablando de costes, un viaje en góndola es también algo apto sólo para pudientes, cobrándote unos 20€ por cabeza de media, dependiendo del número de personas, trato que se haga con el gondolero etc... Yo, por supuesto, no monté.










Con la caída de la noche la ciudad se volvía más hermosa si cabe, llena de luces y color (y gente embriagada de vez en cuando). Una lástima no habernos quedado a disfrutar de la fiesta carnavalera de esta ciudad, aunque lo pasamos también muy bien por Bolonia.

jueves, 12 de febrero de 2009

Las asignaturas del II Semestre

Como prometí el otro día, hoy hablo sobre las nuevas asignaturas que tengo. Más cargadito que nunca, me enfrento a 4 de golpe, 2 semestrales y otras 2 del tercer período. Tal vez deba aclarar ésto, pues respecto a España el sistema es diferente. Aquí tenemos asignaturas semestrales, que más o menos equivalen a las anuales de allí, y de período. Existen también anuales, pero son muy raras, y yo no tengo ninguna. El curso se divide pues en 2 semestres y cada semestre a su vez en 2 perídos.
Pues bueno, comienzo hablando de estas últimas del tercer período.
La primera de ellas es "Historia militar romana", la que mas me gusta por el momento. La profesora explica bastante bien, el tema me interesa y el libro básico de lectura es de mi antiguo profesor de "Historia de Roma", del que ya os he hablado alguna vez por aquí. Además voy a clase con Dani y con aquel compañero de "Historia de Roma" que resultaba ser con el único que hablaba.
La segunda es "Experiencias de guerra en el siglo XX", que es la última que he empezado y que también pinta muy bien. La asignatura se basa en el análisis del contexto de la guerra y cómo las vivían las personas de la época. Se centra sobre todo en las dos guerras mundiales y en un contexto italiano.
Pasando a las dos semestrales, comenzaré hablando de "Historia del Asia Oriental", la que peor llevo por el momento principalmente porque no me gusta cómo explica la profesora y porque ha estado hablando casi todo el rato de las escrituras y lenguas orientales. El punto bueno es que coincido en esta clase con Alice y "la calientapollas", dos amigas italianas que conocimos hace tiempo en el Hobby One.
La última de todas es "Historia del arte de China", la cual me parece bastante interesante y además la profesora es bastante simpática a la hora de hablar con ella.
Y poco más que contar de momento, me despido hasta otro día. Sayonara!

martes, 10 de febrero de 2009

Viaje por Austria, parte II: Che bella la neve... anche Salzburgo

Tras casi dos horas de viaje llegamos a Salzburgo, donde repetimos la operación de siempre (ir a la oficina de turismo, coger mapas etc...) y cogemos un bus que nos lleve al hostal. Esta vez estaba más alejado que en Innsbruck, auqnue también es cierto que Innsbruck no es una ciudad muy grande y Salzburgo si. La recepción estaba todavía cerrada, así que para hacer tiempo y como había hambre, nos hicimos unos sandwiches con lo que habíamos comprado el día anterior y con nocilla que nos llevamos del albergue de Innsbruck en el desayuno. Cuando estábamos terminando de comer llegó la recepcionista y ya pagamos la noche y compramos una tarjeta de 22€ con la que podíamos utilizar cualquier transporte urbano y visitar cualquier museo y/o edificio de la ciudad durante 24 horas.
Tras eso, subimos a la habitación, dejamos pertrechos y fuimos al centro a dar una vuelta. Vimos un poco la ciudad y nos pusimos cuando estaba entrando el hambre a la búsqueda de un restaurante. Finalmente nos decidimos por un buffet libre chino, el peor en el que he estado en vida por cierto, ya que había muy poca variedad de alimentos. Después de cenar fuimos a tomar unas cervezas a un barde por allí cerca y de allí anduvimos a la parada. De camino propuse quedarnos un poquillo más por allí, que había tiempo hasta el último bus. Así, nos quedamos a tomar, primero otra ronda más y después acabar prácticamente de fiesta en un bar llamdo "Roses" (por si vais a Salzburgo os lo recomiendo). Allí conocimos a un grupo de alemanes que estaban con una cogorza bastante impresionante. Al ritmo de clásicos bebimos unas cervezas y echamos unas risas hasta que llegó la hora de coger el bus para ir a dormir.




El día siguiente amaneció nevando, y así estaría prácticamnete toda la mañana.
Tras prepararnos y desayunar, cogimos el bus hasta la estación para dejar en taquilla las mochilas y de allí fuimos al teleférico con la intención de ver la ciudad desde el monte, pero como estaba nevando y había niebla no vimos nada, pero al menos lo pasamos bien sobre todo al bajar, ya que había un hombre con un acordeón tocando.
Después de la aventura del teleférico fuimos a la fortaleza de la ciudad, que fue lo que más me gustó de lo que vimos. Mientras recorrías la fortaleza por su interior, una audiguía que te daban a la entrada te iba explicando la historia y los usos de dicha fortaleza. Lo malo fue también como en el teleférico, que al subir arriba del todo no se veía nad apor culpa d ela nieve. Si queréis informaros más sobre la fortaleza de Hohensalzburg, buscad por internet, pero no en la wikipedia que apenas pone nada.





Vista la fortaleza, buscamos un sitio típico para comer, encontrando uno por un precio elevado pero más barato que el resto. Tras degustar la sopa y las salchichas fuimos a ver la casa natal de Mozart y la casa donde vivió Mozart. Nada destacable de ninguna de las dos, la primera eran tan sólo exposiciones de objetos del músico y reproducciones de cómo estaba la casa y la segunda más de los mismo pero con una audioguía que te iba contando la vida y obra de este excelente artista y su familia.
Tras ello vimos la catedral y como el resto estaba ya cerrado, tomamos un chocolate caliente para después dar una vueltecilla para hacer tiempo antes de coger el tren a Innsbruck. Allí cenamos en el Luther King montamos en el tren que nos llevara en casi seis horas de viaje a casa. Viaje en el que me dio tiempo a liarla, ya que tratando de encontrar postura para dormir, derribé un cacho de pared y estuvimos tratando de arreglarlo un buen rato hasta que lo dimos por imposible.
El resto del viaje fue más tranquilo y para las 5:35 ya estábamos en Bolonia. Por fortuna, mi bici estaba sana y salva y pude volver en ella, auqneu agotado, sano y salvo a casa.

lunes, 9 de febrero de 2009

Viaje a Austria, parte I: cruzando los Alpes hasta Innsbruck

Como es costumbre en un viaje de éstos, tocó madrugar bastante (me levanté a eso de las 5:15) y a las 6:25 llegué a la estación. Aparqué la bici con esperanza de que no me la robaran y entré en la estación donde ya estaban el resto (Dani, Alberto, Mireia, Arié y Luis) esperando. Subimos al tren y partimos hacia Verona, donde tuvimos que hacer transbordo para ya coger el tren a Innsbruck. Pasando los Alpes vimos como todo estaba nevado. Al llegar a la frontera con Austria, cambiaron la locomotora y los revisores, que pasaron de ser de Trenitalia a ser de la compañía austríaca (OBB). A pesar de su duración (5 horas y media) el viaje se hizo corto y durante el mismo nos mandaron callar unas cuantas veces, ya que estos autríacos son muy silenciosos y a la mínima ya andan protestando.
Llegados a Innsbruck compramos los billetes de ida y vuelta para Salzburgo, el bonobus para un día (4€ malgastados) y buscamos algún sitio para comer por allí. Yo me pedí una jarra de cerveza, ya que ya había comido unos sandwiches durante el viaje y no tenía hambre, y cuando la bebí, me guardé el recipiente en la mochila. Después, como es un país un tanto caro, fuimos a un Spar a comprar comida para hacernos unos bocatas y de allí cogimos el autobús hacia el albergue, encontrándonos que la recepción estaba cerrada y no abría hasta las 17:00. Por fortuna, pudimos dejar las mochilas en unas taquillas y aprovechar para hacer la visita por la ciudad y volver más tarde.








Así que eso hicimos, cogimos el bus hacia el centro y anduvimos viendo la ciudad con Luis Adrián como excelente guía, incluyendo una parada en el Mierdonald's. No había demasiado que ver, más que nada alguna o edificio, ya que el turismo de la ciudad es sobre todo de montaña. Cuando ya nos cansamos de dar vueltas fuimos al albergue, pagamos, y nos quedamos en la habitación hablando y diciendo chorradas hasta que nos dormimos.




Al día siguiente nos duchamos y bajamos a desayunar para continuar la visita a Innsbruck hasta el mediodía, cuando debíamos partir a Salzburgo. Lo primero que hicimos fue ir hasta el funicular que nos subiera a la montaña para desde allí ver toda la ciudad desde lo alto. Sin embargo, el precio de dicho funicular era desorbitadamente alto, así que decidimos no subir y aprovechar para ver mejor el castillo. Para ir al castillo tuvimos que coger primero un autobus y luego un tranvía. Pero este segundo tranvía lo habíamos perdido y teníamos que esperar media hora para el siguiente, por lo que fuimos caminando sin mucha idea hasta el castillo. La pateada fue larga e intensa, y apenas tuvimos tiempo de ver el maldito castillo mas que por fuera, para así poder volver con tiempo al albergue, donde teníamos las mochilas aún, y de allí ir a la estación a coger el tren. Al final logramos ir holgados de tiempo y pudimos comprar algo para llenar un poquito el estómago en el Martin Burger King. De este modo partimos a nuestro próximo destino: Salzburgo.


miércoles, 4 de febrero de 2009

Bici arreglada!

Como llevaba unos días sin escribir, mayormente porque tampoco hay muchas cosas que decir (bueno, si, pero algunas me las reservo para una entrada más adelante, como son las nuevas asignaturas, y otras simplemente no creo que haya que andarlas contando), voy a relatar un poco cómo mi querida bici ha sido arreglada. Pues bueno, habrá que empezar por qué coño pasó. Pues una buena tarde iba por el centro cuando de repente oí un "pum!", que resultó ser la cámara de la rueda de atrás, que había reventado. Gran putada no sólo por el hecho en si, si no que también porque tuve que llevarla andando hasta casa desde las dos torres.
Se planteaba pues el problema de que me encontraba con al bicicleta inutilizable hasta que la arreglara. Lo primero que se me ocurrió fue irme una noche a robar una cámara con cucharas soperas, idea que abandoné, principalmente porque necesitaba una llave inglesa de todas todas y no la tenía. Y con una llave inglesa podía hacer algo mucho mejor, llevarme una rueda entera, que además la de atrás ya daba muestras de estar hecha un 8. Así llegamos al día de ayer en el que por fin me hice con una llave inglesa que me dejó Tadeo y vi en la estación de tren una bici rota pero con la rueda de atrás perfecta y a medida. Así, ante los ojos atónitos de la gente que me vió, quité la rueda y ya hoy a la tarde la he cambiado con algún que otro problema debido a mi torpeza.
Y escrita esta pequeña historieta sin interés alguno, me voy a la cama que mañana toca madrugar. Buonanotte!

domingo, 1 de febrero de 2009

Florencia, ciudad del arte pero no de la ciencia

Después de escribir la entrada de ayer, pegarme una ducha, freírme unos filetes de pechuga a esas horas de la mañana y tomarme un café bien cargadito sin haber dormido, partí para la estación a coger el tren para ir a Florencia. El viaje fue planeado por Estefanía, ya que habían venido amigas suyas de visita y querían ir a ver Florencia, así que de paso nos juntamos algunos más.
El viaje en tren fue bastante incómodo, ya que era uno de esos por compartimentos en los que hay que reservar sitio y no lo hicimos, estando todos ocupados, por lo que nos tuvimos que sentar en el suelo en el pasillo, haciendo una molesta barricada que teníamos que levantar cada vez que alguien quería pasar. Y, todo ello, sumado a las incoherencias mentales de Alerto, Dani y mías.
En Florencia tuvimos que coger otro tren, esta vez urbano, para que nos llevara al centro de la ciudad. Al salir de la estación fuimos, como siempre, a la oficina de turismo, donde cogimos mapas e información, y vimos por fuera la iglesia de Santa María Novella. De allí anduvimos hasta el duomo, donde si entramos. Todos subieron a la cúpula de Bruneleschi, pero yo me quedé abajo porque costaba 9€ y seguramente suba en otra ocasión. En el rato que estuve esperando di una vuelta alrededor de toda la catedral y me estuve fijando en pequeños detalles.
La siguiente visita fue la galería de la academia de Florencia, donde está el famoso "David" de Miguel Ángel, además de otras esculturas de este mismo autor o de otros como "El rapto de las sabinas". También había mucha pintura tardorrománica y gótica y una sala de modelos originales en escayola de autores no muy conocidos. El "David" me sorprendió gratamente, impresiona bastante más en vivo, así como las esculturas de la última etapa de Miguel Ángel realizadas con la técnica del "non-finito".
Tras la visita a la galería fuimos a la plaza mayor y nos pusimos a la búsqueda de un restaurante para comer.
Después de comer fuimos a la galería de los Ufficci, mucho más amplia que la anterior y con obras de muchos y variopintos autores, destacando obras de Boticcelli (las famosas "Alegoría d ela primavera" y "El nacimiento de Venus" entre otras), de Tiziano (mi querida "Venus de Urbino"), Caravaggio, Durero ("Adán y Eva", que estaban frente a otros de otro autor unos pocos años posterior perfectos para ser comparados)... Una verdadera pena fue que las salas de Rubens y Rembrandt estuvieran cerradas, ya que, sobre todo de este último, me hubiera gustado ver alguna de sus obras. Durante la visita ya comenzé a notar que mis fuerzas iban flaqueando poco a poco, y ésto iría en aumento durante el resto de la tarde, la cual dedicamos principalmente a dar unas vueltas por la ciudad, una de las más bonitas que he visto, aunque, he de decirlo, me decepcionó un poco. Tal vez, debido a cómo la gente exagera, uno se había hecho una imagen demasiado idealizada de la misma. Habrá que darle otra vuelta a ver si la próxima vez me convence más.