miércoles, 27 de mayo de 2009

Somewhere over the rainbow...

Hoy por la tarde. Calor agobiante después de comer. Tengo que ir al centro a entregar unos libros a la biblioteca, pero de momento me espero, que el Sol pega fuerte. Sin embargo, mientras diferentes esculturas budistas pasaban ante mis ojos, el cielo se iba cubriendo de nubes. El viento es cada vez más fuerte y todo da señales de tormenta, por lo que aguardo un rato. Parece que la cosa amaina y me decido a ir y volver rápido. Durante la vuelta ya tronaba y yo movía pedaleaba con más celeridad para que el chaparrón no me pillase como hace un par de semanas. Me libro por unos minutos. Me pongo de nuevo al estudio y cuando la lluvia cesa, miro echo un vistazo hacia la ventana y veo el cielo anaranjado del atardecer. Me asomo y cuán es mi sorpresa de ver el arcoiris en un esplendor que yo no recuerdo haber visto jamás. Parece mentira que algo tan simple pueda sobrecoger a una persona, y, mientras uno estudia arte, comienza a pensar en cómo el ser humano ha tratado de plasmar la belleza durante milenios, pero tal vez no ha conseguido igualar a la naturaleza. Hemos intentado ir a algún lugar sobre el arcoiris, pero nunca podemos alcanzarlo. Aun así, somos felices; ¿en qué consiste si no la felicidad mas que en tratar de conseguir un objetivo? A medida que vivimos, vamos aprendiendo y caminando para acercarnos un poquito más al arcoiris, autorrealizándonos. Este Erasmus está siendo para mí uno d elos grandes pasos en ese camino. Pero el arcoiris ahí estará siempre, inalcanzable. Porque vivimos de nuestros sueños, y, si los lográramos todos, ¿de qué serviría vivir?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta entrada nada tiene que ver con las demás, pero me gusta. Me gustaría aprender de ti...

También ví el arcoiris (es lo que tiene que vivamos en el mismo edificio, y con las ventanas dando al mismo lado). Simplemente era precioso.

Ay dios! con la frase de la semana! Estáis grilladísimos!