lunes, 18 de mayo de 2009

La ciudad del Concilio

Y no es Rivendel, si no Trento donde ayer nos tocó ir. A Trento teníamos pensado ir, empalmando con Bolzano, algún fin de semana entero, pero viendo que los findes escasean y que Trento se podía ver en un día, decidimos hacer el viaje de 6 horas (3 ida y 3 vuelta) en un día. Aproveché ambios viajes para estudiar un poquillo de arte chino, que ando con el tiempo apretado y más teniendo en cuenta que vamos unos días a tierras bálticas entre exámenes.
Trento es una ciudad bastante bonita, con un aire algo diferente al resto de ciudades italianas, tal vez por ser bastante germanizada (allí tienen como lengua co-oficial el alemán) debido a razones históricas. A la mañana vimos un par de iglesias y el castillo de la ciudad "castello del Buonconsiglio", que a su vez tenía varias salas a modo de museo arqueológico de la ciudad. Después de comer visitamos el centro, la plaza del duomo principalmente, donde había un festival cultural con artistas y artesanos dando rienda suelta a su creatividad en la calle y actuaciones de grupos de música y baile (y capoeira). También había un panel en el que podías dejar tu mensaje en un post-it, lo cual hicimos dejando algunas cosas para la posteridad. De la plaza me gustó mucho la fuente de Neptuno, más bonita que la de Bolonia y en la cual me hubiese gustado bañarme.
En el duomo había misa y mucha gente la primera vez que entramos, así que esperamos a más tarde, cuando la misa (unas comuniones parece ser) había terminado pero aún había bastante gente dentro, por lo que nos tuvimos que cortar un poco de liarla. En si el duomo del concilio no es nada del otro mundo salvo por el baldaquino barroco.Volviendo del centro a la estación, Dani y Estefanía se hicieron con un par de bicis que algunos descuidados o demasiado confiados tridentinos habían dejado sin candar y esperamos una horita tranquilamente en el parque junto a la estación a la hora de salida del tren.