martes, 7 de abril de 2009

Supervivencia en Sicilia, parte I: Contactando con el caos

Durante el viaje de vuelta en el avión ayer por la noche, Alberto, Estefanía, Cagdas, Luis Adrián, Mireia y yo sentíamos un gran alivio por terminar nuestra aventura de 5 días en la pelota de Italia. Días que, transcurridos muy rápido, han puesto mil y una veces a prueba nuestra capacidad de supervivencia. Sicilia es muy peligrosa, y más si te mueves en coche por ella.
Llegados el jueves a Trapani, fuimos del aeropuerto a la ciudad a por el coche como habíamos planeado. Llegamos media hora antes y nos dijeron en Europcar que debíamos esperar una hora (que se conviertió en hora y media), por lo que fuimos a desayunar (yo por segunda vez) y comprar cosas para hacer ocadillos y para picar, además de champú, gel y pasta de dientes que no pudimos traer en el avión. Destacar que las tiendas, en pleno centro, eran como los típicos ultramarinos de cualquier pueblo de unos 1.000 habitantes.
A eso de las 11:30 salimos de Trapani a Segesta, comprobando de primera mano que la fama de malos conductores de los italianos es totalmente cierta, y aún más por el sur. Básicamente, no existen carriles, si no que van en paralelo cuantos coches quepan en el ancho de la carretera. Adelantan por la derecha más incluso que por la izquierda, los ceda el paso no existen y los stop sólo alguna vez son interpretados como un ceda el paso. Y los semáforos, como casi no se respetan tampoco, tienen la mitad apagados y así ahorran energía, que hay crisis.
En Segesta nos cobraron 3€ para ver el templo dórico y el teatro, bastante bien conservados, además de algunos otros restos de edificios griegos. Después de la visita, comimos allí mismo mientras comenzó a caer una granizada. Fue el único momento en el que el buen tiempo no nos acompañó a pesar de lo que decían las predicciones meteorológicas.
Después de comer partimos hacia Catania, donde nos plantamos en tres horitas con aradita para cambio de conductor. El marrón de entrar en Catania me tocó a mi, siendo la prueba más difícil que he hecho en mi vida al volante. Catania es el paradigma del caos: cruces sin señalización, niños en moto, utilización indistinta de un carril u otro, coches aparcados donde les da la gana, motos que te adelantan por cualquier hueco que encuentren... Casi una hora llevó encontrar el albergue y aparcar el coche.
Tras dejar todo en el albergue comenzamos la visita por la ciudad que continuaríamos a la mañana siguiente. Catania es una ciudad bastante compleja de describir. Podríamos decir que es un pueblo enorme, con edificios viejos y sucios y las calles revueltas. Se podrían contar mil detalles. Llaman mucho la atención, por ejemplo, los vendedores ambulantes y los mercados en la calle, sobre todo los pescaderos, que parece que todo te traslade a algún siglo precedente.
Culturalmente tiene lo típico (iglesias y el duomo), algunas plazas, ruinas griegas y romanas y el castillo Ursino, con un museo arqueológico en el que, sorprendentemente, no hay que pagar.En Catania también aprovechamos para probar, como nos recomendó el recepcionista del albergue, la carne de caballo. Comimos unos bocadillos por 3€ y luego en otro puesto por 2'50€, y está bastante buena, parecida a la ternera. Interesante es también que éstos restaurantes típicos en Catania tienen al exterior la parrilla donde te cocinan los filetes, salchichas etc...A primera hora de la tarde, como estaba previsto en el planning, salimos de Catania para ir a Siracusa, un lugar diametralmente distinto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

interesante, pero la mafia donde esta?xd
la carne de caballo esta muy buena la probe ace años.

Alberto dijo...

¡Qué grande la foto del coche roto!

Asysc dijo...

¿Qué pasa, es Sicilia una especie de Bronx europeo? jajajjaja

Oye que tal lo del terremoto y demás, sin problemas verdad?
Ya hablé con tu padre y me dijo que iban para allí, enséñales bien esas tierras eh!
un abrazo!