lunes, 27 de abril de 2009

A Nápoles con ESN, parte II

Como mencioné en mi anterior entrada, el autobús salió a las 00:30 (bueno, un poquito más tarde, como siempre) rumbo a Nápoles, donde, tras un largo viaje con un par de paraditas para miccionar y desayunar, llegamos a eso de las 9:30. Entre los 51 erasmus que ibamos al viaje había una gran parte de caras más o menos conocidas y otra gran parte de gente que ni isquiera había visto. El viaje transcurrió sin ningún percance, casi todos durmiendo y yo estudiando un poquillo para el examen de este miércoles, ya que soy casi incapaz de dormir en el bus, y si lo hago, acabo con un dolor de cuello impresionante. Aun así, hubo un par de momentos en que Morfeo vino a visitarme.
Llegados a Nápoles pudimos ir contemplando desde el bus la arquitectura típica napolitana de las afueras (los famosos suburbios de delincuencia, vamos) mientras que a medida que nos acercábamos al centro la cosa iba mejorando, auqnue sin dejar de ser una ciudad sucia. De Nápoles, uno se da cuenta que, como decía el gran Armando Besga (bueno, realmente es un dicho popular) unos cardan la lana y otros llevan la fama, ya que Catania creo que supera con creces todo aquello que te pudieses encontrar en Nápoles. Catania es el Joker; Nápoles, Dos Caras.
Al llegar dejamos todas las maletas en un almacén del albergue y comenzamos nuestro tour por la ciudad haciendo el paseo por la costa hasta llegar al castillo del Huevo. Por el camino paramos también a ver a pescadores que vendían pescado vivo y a una pareja que se lo estaba pasando muy bien y les felicitamos con un aplauso.
Después de ver el castillo, fuimos a la plaza del plebiscito, donde comimos. La mayor parte del grupo nos quedamos allí sentados en círculo y se acercaron entonces un ejército de vendedores ambulantes que pusieron sus puestos alrededor nuestro, a la vez que uno de ellos vino con un tambor que vendía y se puso a tocar, cantar y bailar.Tras la comida y el descanso al solete, dimos una vuelta y cogimos el funicular para subir a un monasterio. Poco a poco el cielo se iba nublando y fueron cayendo las primeras gotas hasta que, estando en el claustro del monasterio comenzó a caer un chaparrón de los buenos.

Como con la que estaba cayendo no podíamos hacer mucho más, volvimos al albergue antes de tiempo. Bueno, hubiese sido antes de tiempo si no fuese porque un pequeño grupo cogimos el bus en dirección contraria a la debida sin saberlo y entre ello y el monumental atasco formado en el centro de la ciudad tardamos casi dos horas en llegar. Lo peor de todo fue que encima, yo y otras dos chicas, una americana y una alemana, nos pasamos de paraday por poco no la liamos aún más gorda. Por fortuna, llegamos sin tardar mucho más, recibiéndonos Andrea (presidente de ESN Bolonia) con un "Aleluya".
Con no mucho tiempo para instalarme y ducharme salimos de nuevo para cenar pizza napolitana, deliciosa e inigualable. Si la pizza italiana en general le da mil vueltas a cualquier otra que puedas probar, la napolitana en concreto supera a la del resto de Italia.
Después de cenar, vuelta al albergue y a descansar para el día siguiente, con visita al Vesuvio y a Pompeya.
El Vesuvio fue entretenido e interesante, aprendiendo un poquito más sobre volcanes y catástrofes naturales, aunque algo ya sabíamos gracias a nuestro geólogo Luis Adrián, que además había estado en este mismo viaje en Octubre. También fue una buena ocasión para hacer un poco de sano ejercicio subiendo al cráter, que nunca viene mal. También en cierto punto del cráter nos pusimos a gritar al unísono para comprobar el eco.Pompeya, por otro lado, fue impresionante, lo mejor del viaje y casi de lo mejor de lo visto en Italia. Una pena que por tiempo no pudiésemos ver todo (se necesitan unas 6 horas según el folleto) y solo visitáramos los lugares mas reseñables. La visita guiada hizo que además uno se transportase mejor a la antigüedad clásica. Destacar el lupanar, el foro y la basílica.Antes de volver al albergue, pasamos por un supermercado a comprar bebida y comida para los días siguientes, y una vez allí nos preparamos y cenamos para luego comenzar un botellón donde nos lo pasamos todos genial excepto mis dedos, dañados por aporrear la guitarra. Con la vista nublada y el cansancio encima llegó la hora de irse a dormir y esperar el nuevo día. Pero eso ya será otra entrada.

1 comentario:

Ander dijo...

jajajaja, se ve que lo pasaste dpm eh?
Tiene que molar un montón Pompeya macho, que envidia.
Ayer se jodió la tele de la lonja, no se sabe xk siempre está Javo presente cuando se jode algo, aunque en esto nadie tuvo la culpa jaja
Bueno campeón, aprovecha lo que queda!!!! Y piensa que aunque dentro de poco tengas que irte de allí, cuando vuelvas tendrás risas en Barakatown jajaja
Agur!!!!!Un abrazo!!!!!

PD: El viernes pasado vi a Iribar y a Guerrero a dos metros, y nos sacamos fotos con Jokin Caparrós(entrenador Athletic), así que cuando llegamos a la lonja estaba tan emocionado que Iñigo se pensaba que estaba borracho jaja