domingo, 29 de marzo de 2009

Padua bajo la lluvia

Con el tiempo en contra y la incerteza de saber si teníamos tren para ir o no debido a la huelga de trenes regionales (debido a que quieren eliminar algunos trayectos y reducir frecuencias) decidimos para ir hoy a Padua. Si, las papeletas no hacían visos de ser ganadoras, pero al final, a pesar de la lluvia, el levantarse con esfuerzo por haber dormido una hora menos (maldito cambio horario) y la huelga, hemos cogido el tren de las 9:00 casi de milagro. El viaje merece también la pena ser mencionado, ya que nos han puesto multa por no llevar billete, y eso que me creía salvado después de haber huido del revisor, esconderme en el baño, y salir cuando parecía fuera de peligro. Pero no, el cabrón ha pasado dos veces por muy raro que parezca. Y eso que había huelga.
De Padua se podría hablar bastante, pero creo que en una síntesis de adjetivos podríamos quedar contentos: bonita, pero casi la típica ciudad italiana del véneto. Para ver, iglesias y palacios, y una plaza que nos han dicho que es de las más grandes de Europa (grande, al menos, era), a parte de un parque botánico que debe ser precioso pero no hemos visitado debido a la maldita lluvia. Y eso ha sido lo que ha empañado el viaje, la lluvia, que no nos ha dejado saborear tranquilos el aroma padano.
A casa llegamos calados (como jode ir en bici cuando jarrea) y con ganas de una ducha caliente para después ver "La casa de las dagas voladoras", película del género wuxia que personalmente me encanta pero a Alberto y estefanía no les ha hecho mucha gracia.