lunes, 16 de marzo de 2009

Fin de semana en Turín

Tras haber dormido en casa de Alberto para luego poder ir bien a la estación (hasta hace un rato no tenía la bici arreglada), cogemos el expreso de las 6:18 que en cuatro horas nos dejaría en Turín. El viaje se hizo hasta corto debido a un par de chorradas y las broncas que nos echaba un rumano y dos italianas porque decían que querían descansar y que llevaban en el tren desde la una de la noche etc... si lo hubiesen pedido con un poco de respeto (a parte de que salvo un par de momentos no hablamos muy alto) tal vez habríamos hecho caso pero habrá que enseñar modales a la gente. El rumano se enfadó bastante y a poco estuvo de rompernos las piernas,pero al final eso no sucedió.
Al llegar a Turín nos estaban esperando Arnau, que había ido el día anterior, y Gerard, un amigo de Arnau que vive allí y nos hizo de guía los dos días que estuvimos.
En bus fuimos al albergue, dejamos nuestras cosas y comenzamos nuestro tour por la ciudad, parando primero a tomar un café y yendo a comer a eso de las 14:00 a un pizza-kebab. A la tarde tocó la visita de museos, empezando por el egipcio, cuya colección era bastante grande y abarcaba practicamente toda la historia del antiguo Egipto. En la visita pude explicar y resolver algunas dudas a mis acompañantes, además de debatir con Dani y Vicky sobre alguna cosilla, dándome yo personalmente cuenta de cuántas cosas tenía ya olvidadas. Después fuimos a la Mole Antonelliana, donde hicimos una larga cola para poder subir a lo alto y ver el bello paisaje nocturno de Turín (no pudimos subir a tiempo para ver de día, pero me gustó así) y luego ver el museo del cine, muy interesante y entretenido y en el que uno no puede evitar hablar de películas de todo tipo.
A la noche volvemos al albergue para instalarnos y salir después a cenar y un poco de fiesta.
El domingo lo dedicamos a dar otra vuelt apor la ciudad y ver y comer lo más típico de Italia: iglesias y pasta (lo segundo de lo cual nos clavaron bastante). En el duomo vimos también la reproducción de la sábana santa, cosa bastante graciosa porque por mucha reproducción que sea, es tan falsa como la que dicen que es original. Extraña bastante que el verla sea gratis, y no poruqe fuese una reproducción, ya que, cuando tenían la original expuesta hasta que un cuerdo la intentó quemar o algo así, también lo era. Tal vez a la Iglesia le de por una vez vergüenza sacar los cuartos con chorradas de estas. Otras iglesias que vimos fueron, entre otras, la basílica de Superga o la capilla real de los Saboya, hasta que fuimos a la estación para vover a casa.