lunes, 23 de febrero de 2009

Violines de Cremona

Volviendo a la rutina de viajes dominicales, ayer fuimos rumbo a Cremona a hacer una visitilla a Stradivarius y sus violines. La idea en un principio era pasar la mañana en Cremona y después ir a Piacenza, pero debido a que cerraban un par de sitios a las 12:30 para abrir a las 14:30, nos quedamos en Cremona sin tiempo a visitar esta otra ciudad.
Y de Cremona qué decir. Una ciudad pequeña y sin demasiada cosa que ver, pero bonita como casi todas las ciudades italianas. La estación de tren estaba un poco alejada del centro histórico, así que hubo que caminar un buen rato. Lo primero que vimos fue lo típico, unas poquillas iglesias (a mi del empacho que tengo me parecen casi todas iguales por dentro) y después a la plaza mayor donde estaba el duomo (más de lo mismo), el baptisterio y la torre de la ciudad, la más alta de toda Italia y en la que hicimos un sanísimo ejercicio subiendo escaleras. También un par de anécdotas que contar, como un italiano que nos preguntó en castellano de dónde éramos y le dijimos que de Murcia (esto es una coña nuestra) y la novia resultaba ser de Cuenca (por lo que se daría cuenta de que no nos comíamos letras al hablar) o la del viejillo que nos empezó a preguntar el nombre de prendas de ropa interior en castellano.
Tras comer un helado, volvimos para Bolonia relativamente pronto, discutiendo por el camino sobre la moralidad impuesta por la sociedad y la superación de la misma. Si, muchas veces estos viajes sirven más para dialogar de cosas interesantes (o decir soberanas estupideces) que para la visita en sí.

1 comentario:

Ander dijo...

Hacia muchísimo k no me pasaba por aquí. K es eso de k no te has disfrazado del joker?????? K decepción jajajaja
Algo k igual te interesa, hemos negociado Pander y yo, y este año en vez de fuente toca playa jajaja
Igual veo a Josbo mañana!!!! Tú como le viste en diciembre... jajaja
Bueno, sigue disfrutando, k cada vez te panderkeda menos para volver a perchitown