martes, 10 de febrero de 2009

Viaje por Austria, parte II: Che bella la neve... anche Salzburgo

Tras casi dos horas de viaje llegamos a Salzburgo, donde repetimos la operación de siempre (ir a la oficina de turismo, coger mapas etc...) y cogemos un bus que nos lleve al hostal. Esta vez estaba más alejado que en Innsbruck, auqnue también es cierto que Innsbruck no es una ciudad muy grande y Salzburgo si. La recepción estaba todavía cerrada, así que para hacer tiempo y como había hambre, nos hicimos unos sandwiches con lo que habíamos comprado el día anterior y con nocilla que nos llevamos del albergue de Innsbruck en el desayuno. Cuando estábamos terminando de comer llegó la recepcionista y ya pagamos la noche y compramos una tarjeta de 22€ con la que podíamos utilizar cualquier transporte urbano y visitar cualquier museo y/o edificio de la ciudad durante 24 horas.
Tras eso, subimos a la habitación, dejamos pertrechos y fuimos al centro a dar una vuelta. Vimos un poco la ciudad y nos pusimos cuando estaba entrando el hambre a la búsqueda de un restaurante. Finalmente nos decidimos por un buffet libre chino, el peor en el que he estado en vida por cierto, ya que había muy poca variedad de alimentos. Después de cenar fuimos a tomar unas cervezas a un barde por allí cerca y de allí anduvimos a la parada. De camino propuse quedarnos un poquillo más por allí, que había tiempo hasta el último bus. Así, nos quedamos a tomar, primero otra ronda más y después acabar prácticamente de fiesta en un bar llamdo "Roses" (por si vais a Salzburgo os lo recomiendo). Allí conocimos a un grupo de alemanes que estaban con una cogorza bastante impresionante. Al ritmo de clásicos bebimos unas cervezas y echamos unas risas hasta que llegó la hora de coger el bus para ir a dormir.




El día siguiente amaneció nevando, y así estaría prácticamnete toda la mañana.
Tras prepararnos y desayunar, cogimos el bus hasta la estación para dejar en taquilla las mochilas y de allí fuimos al teleférico con la intención de ver la ciudad desde el monte, pero como estaba nevando y había niebla no vimos nada, pero al menos lo pasamos bien sobre todo al bajar, ya que había un hombre con un acordeón tocando.
Después de la aventura del teleférico fuimos a la fortaleza de la ciudad, que fue lo que más me gustó de lo que vimos. Mientras recorrías la fortaleza por su interior, una audiguía que te daban a la entrada te iba explicando la historia y los usos de dicha fortaleza. Lo malo fue también como en el teleférico, que al subir arriba del todo no se veía nad apor culpa d ela nieve. Si queréis informaros más sobre la fortaleza de Hohensalzburg, buscad por internet, pero no en la wikipedia que apenas pone nada.





Vista la fortaleza, buscamos un sitio típico para comer, encontrando uno por un precio elevado pero más barato que el resto. Tras degustar la sopa y las salchichas fuimos a ver la casa natal de Mozart y la casa donde vivió Mozart. Nada destacable de ninguna de las dos, la primera eran tan sólo exposiciones de objetos del músico y reproducciones de cómo estaba la casa y la segunda más de los mismo pero con una audioguía que te iba contando la vida y obra de este excelente artista y su familia.
Tras ello vimos la catedral y como el resto estaba ya cerrado, tomamos un chocolate caliente para después dar una vueltecilla para hacer tiempo antes de coger el tren a Innsbruck. Allí cenamos en el Luther King montamos en el tren que nos llevara en casi seis horas de viaje a casa. Viaje en el que me dio tiempo a liarla, ya que tratando de encontrar postura para dormir, derribé un cacho de pared y estuvimos tratando de arreglarlo un buen rato hasta que lo dimos por imposible.
El resto del viaje fue más tranquilo y para las 5:35 ya estábamos en Bolonia. Por fortuna, mi bici estaba sana y salva y pude volver en ella, auqneu agotado, sano y salvo a casa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

os lo pasasteis d puta madre x lo qe veo. mu chulas las fotos, se ve bonito con la nieve