domingo, 1 de febrero de 2009

Florencia, ciudad del arte pero no de la ciencia

Después de escribir la entrada de ayer, pegarme una ducha, freírme unos filetes de pechuga a esas horas de la mañana y tomarme un café bien cargadito sin haber dormido, partí para la estación a coger el tren para ir a Florencia. El viaje fue planeado por Estefanía, ya que habían venido amigas suyas de visita y querían ir a ver Florencia, así que de paso nos juntamos algunos más.
El viaje en tren fue bastante incómodo, ya que era uno de esos por compartimentos en los que hay que reservar sitio y no lo hicimos, estando todos ocupados, por lo que nos tuvimos que sentar en el suelo en el pasillo, haciendo una molesta barricada que teníamos que levantar cada vez que alguien quería pasar. Y, todo ello, sumado a las incoherencias mentales de Alerto, Dani y mías.
En Florencia tuvimos que coger otro tren, esta vez urbano, para que nos llevara al centro de la ciudad. Al salir de la estación fuimos, como siempre, a la oficina de turismo, donde cogimos mapas e información, y vimos por fuera la iglesia de Santa María Novella. De allí anduvimos hasta el duomo, donde si entramos. Todos subieron a la cúpula de Bruneleschi, pero yo me quedé abajo porque costaba 9€ y seguramente suba en otra ocasión. En el rato que estuve esperando di una vuelta alrededor de toda la catedral y me estuve fijando en pequeños detalles.
La siguiente visita fue la galería de la academia de Florencia, donde está el famoso "David" de Miguel Ángel, además de otras esculturas de este mismo autor o de otros como "El rapto de las sabinas". También había mucha pintura tardorrománica y gótica y una sala de modelos originales en escayola de autores no muy conocidos. El "David" me sorprendió gratamente, impresiona bastante más en vivo, así como las esculturas de la última etapa de Miguel Ángel realizadas con la técnica del "non-finito".
Tras la visita a la galería fuimos a la plaza mayor y nos pusimos a la búsqueda de un restaurante para comer.
Después de comer fuimos a la galería de los Ufficci, mucho más amplia que la anterior y con obras de muchos y variopintos autores, destacando obras de Boticcelli (las famosas "Alegoría d ela primavera" y "El nacimiento de Venus" entre otras), de Tiziano (mi querida "Venus de Urbino"), Caravaggio, Durero ("Adán y Eva", que estaban frente a otros de otro autor unos pocos años posterior perfectos para ser comparados)... Una verdadera pena fue que las salas de Rubens y Rembrandt estuvieran cerradas, ya que, sobre todo de este último, me hubiera gustado ver alguna de sus obras. Durante la visita ya comenzé a notar que mis fuerzas iban flaqueando poco a poco, y ésto iría en aumento durante el resto de la tarde, la cual dedicamos principalmente a dar unas vueltas por la ciudad, una de las más bonitas que he visto, aunque, he de decirlo, me decepcionó un poco. Tal vez, debido a cómo la gente exagera, uno se había hecho una imagen demasiado idealizada de la misma. Habrá que darle otra vuelta a ver si la próxima vez me convence más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buenas...muy interesante tu pagina y comentarios...unicamente queria comentar que a mi Florencia tambien me decepcionó...cuenta con algunas de las mayores obras maestras del arte, pero la ciudad no resulta atractiva...su casco histórico es pequeño y no demasiado bien conservado que digamos, y el resto de la ciudad no tiene atractivo.
Jose Redondo