viernes, 16 de enero de 2009

Cena en casa de Tadeo

Ayer Tadeo organizó una cena en su casa a modo de celebración del regreso a tierras boloñesas. La idea fue que cada uno llevara algo, bebida o comida, y luego ponernos las botas y darle un poco al pimple, pero sin pasarse. Yo llevé unas croquetillas que preparé entre la noche anterior y ayer, las cuales, por cierto, me quedaron geniales. Allí nos juntamos, aparte de Tadeo y sus compañeros de piso, Mery, Natale, Carolina, Luis Adrián, Jorge, Mariano, el recién llegado Alberto, y yo. Cenamos, preparando una pizza de más cuando acabamos con casi todo (me voy a echar flores diciendo que mis croquetas fueron lo primero que se acabó) con el queso de Idiazabal que había traído Natale y todo. Para bajar la comida y el postre, un delicioso tiramisú preparado entre Tadeo y su compañero Paul, bebimos dos botellas de limoncello. Después de la sobremesa fuimos al Millenium todos en bici, cuan “Verano azul” en versión Erasmus. Allí nos sacamos la tarjeta necesaria para entrar al local éste y algunos otros, llamada Arci, y que, por señalar la chorrada de la noche (entre otras), pusimos al rellenar la hoja d einscripción en el apartado de profesión “sexador de pollos”. Era la primera vez que estaba en la discoteca ésta y me gustó, con dos zonas con músicas diferentes, aunque de peligroso paso de una a otra (había que bajar dos escalones y el suelo estaba mojado y me resbalé, pegándome una hostia del copón).
Estuvimos allí hasta que cerraron (algo más tarde de las 4:30) y nos quedamos fuera un rato. Tadeo estuvo haciendo amistad con “Gandalf”, un personaje ya casi clásico de la fiesta boloñesa (algún día le sacaré una foto), mientras que Jorge y Mariano se fueron a su bola y Alberto y yo esperamos para después irnos en bici dando un rodeo por equivocación. Después de acompañar a Alberto hasta su residencia, que pilla de camino, me acordé de que había dejado mi mochila en casa de Tadeo, por lo que le llamé y fui a esperarle en la puerta en lo que él llegaba. Tras todos estos avatares, llegué a casa a las 6:15. Como hoy tenía mi última clase de Historia de Roma y quería ir, decidí no meterme a la cama, por lo que me pegué una ducha, me preparé un desayuno a la inglesa con un café bien cargadito y me puse a jugar a videojuegos de éstos de Super Nintendo y Mega Drive que tengo en el ordenador. Todo esto para nada, porque en clase casi me duermo mientras el profesor hablaba sobre diferentes teorías sobre la caída del Imperio romano, de lo cual no me enterado ni de la mitad. Así que llegado a casa he cogido la cama con un gusto impresionante, dispuesto a soñar con lo que sea con tal de poder dormir.