martes, 11 de noviembre de 2008

Ferrara y la exportaciòn del hurto bicicletil


Tras unos cuantos dìas sin aparecer por aquì, vuelvo a la carga para comentar un poquillo mi paso por Ferrara, a algo menos de una hora en tren regional al norte de Bolonia.

Tras un sàbado de botellòn, reencuentro con Matteo y un par de canturreos con guitarra y bailes, tocò el despertar del domingo habiendo dormido sòlo tres horas, lo que jodiò màs sabiendo que podìa haber dormido una horita màs, ya que perdimos el tren porque Tadeo se habìa quedado dormido.

Nos reunimos en la estaciòn para el viaje Tadeo, Estefanìa, Mery y Ahinara, estad dos ùltimas estudiantes de Bellas Artes que acababa de conocer por intercesiòn de Tadeo. Asì, montamos en el tren el reducido grupillo y al de menos de una hora nos plantamos en Ferrara. Llegados allì, tocò preguntar a unas cuantas personas el modo de ir al centro, ya que la estaciòn estaba casi en medio de la nada (vamos, bastante a las afueras). Andamos media horta y ya llegamos a una plaza de aspecto medievo-renacentista donde habìa montado un mercado de cosas de artesanìa, bastante bonitas por cierto. Tras pasar el arco de dicha plaza estaba la catedral, que es la de la foto de arriba. Anduvimos viendo màs puestos que habìa por allì situados y a estas alturas ya comenzò a entrarnos el hambre, por lo que comenzamos a la bùsqueda de un sitio para comer. Tras dar varias vueltas pasando por los mismos sitios (parece ser que andàbamos en cìrculo) y viendo que por el centro lo ùnico barato iba a ser el McDonald's, las chicas se quedaron allì, mientras Tadeo y yo volvimos los pasos hacia atràs hasta un Kebab que habìamos visto por 3'50€. Tras la jamada y la sobremesa, nos pusimos de nuevo en marcha y visitamos el castillo, el palacio de los diamantes, llamado asì por los picos que salìan hacia afuera en su fachada (al estilo de la casa de los picos en Segovia), y un museo de armas de la época de la unificaciòn ialiana, entre otras cosas.
Mientras deambulàbamos por ahì, ya caìda la noche (anochece ya a las 17:00), Tadeo y ahinara encontraron una bicicleta sin candado, que, còmo no, se llevaron. Asì empezò otra jornada de bùsqueda de bicicletas, agenciàndose Tadeo otra que tenìa un candado numérico que abriò a la primera (mayor potra imposible). Tras casi dos horas llevando a cabo estas acciones, volvimos hasta la estaciòn de tren, no sin antes pararme a comer otro kebab.
El viaje de vuelta se hizo corto a pesar de ser algo aburrido, pues estàbamos hechos polvo, y al llegar a casa, un vaso d eleche, una pequenia lectura y a dormir largo y tendido, para recobrar fuerzas aprovechando que mis lunes son domingos.

1 comentario:

Andertxo dijo...

Hola Campeón!!!!
Hoy no sé ni k contar asik lo de siempre, pásalo dpm y piensa locuras para hacer en navidad jaja
Un abrazo muy fuerte!!!!